La inmensa mayoría de los viajeros que arriban a Ollantaytambo caminan con la mirada fija hacia arriba: contemplan los monumentales andenes de la fortaleza central, se maravillan ante los seis monolitos de riolita que coronan el Templo del Sol y, tras un par de horas de visita, se dirigen presurosos a la estación ferroviaria para...Leer más